Renier es una casa de fragancias fundada por un artista plástico de tercera generación del Caribe, cuya base creativa se construyó a través de una exposición temprana a la pintura, la cerámica y la escultura. De niño, Renier fue introducido al arte a través del modelado en arcilla y luego desarrolló una profunda conexión sensorial con los materiales con los que trabajaba —cuero, pigmentos, madera y elementos naturales—, en particular sus aromas. Sus primeras inspiraciones olfativas fueron extraídas del campo cubano, incluyendo jazmín de noche, pomarrosa, guayaba y otras floras locales.
Debido al acceso limitado a los perfumes en Cuba, sus recuerdos olfativos permanecieron vívidos y estrechamente ligados al color y al lugar. Después de trasladarse a Europa, Renier conoció la perfumería moderna y comenzó a colaborar con el maestro perfumista Daniel Josier. Esto llevó a la fundación de una marca de perfumes donde cada fragancia fue diseñada en paralelo con una pintura. Los frascos, el empaque y la presentación general son concebidos y ejecutados por el propio Renier, integrando el arte visual y el olfativo.